La ropa es una de las últimas cosas que se embalan y una de las primeras que necesitas al llegar. Si la metes toda en bolsas sin criterio, acabarás con camisas arrugadas, un zapato suelto y una caja imposible de identificar. Estos métodos te ayudan a trasladarla de forma práctica.

Antes de embalar: una criba rápida

Dedica una tarde a separar la ropa que ya no usas. Lo que esté en buen estado puede donarse o venderse; lo que esté roto, reciclarse. Cada prenda que no viaja es espacio que ganas y peso que ahorras. Aprovecha para lavar lo que vayas a guardar y para revisar bolsillos y lavadoras.

Si te mudas en verano, no necesitas tener a mano el abrigo. Si te mudas en invierno, reserve una caja de ropa de entretiempo para las primeras semanas.

Ropa en perchas: el método más rápido

Para trajes, camisas, vestidos y abrigos, usa cajas de mudanza con barra o fundas de tela. Agrupa las perchas con una goma o una brida y envuelve el conjunto en una bolsa protectora. Así la ropa viaja colgada, no se arruga y se coloca directamente en el armario nuevo.

  • No metas más de 10-12 perchas por bloque.
  • Protege los hombros con papel o una funda para evitar marcas.
  • Etiqueta el bloque con el nombre de la persona y el armario de destino.

Ropa doblada: cajas, maletas y bolsas

La ropa doblada va mejor en cajas de cartón o en maletas rígidas. Coloca las prendas más pesadas abajo y las delicadas arriba. Rellena los huecos con ropa pequeña o papel para que no se mueva. Si usas bolsas de vacío, ten en cuenta que la ropa puede salir arrugada y que ocupa menos, pero pesa lo mismo.

Las maletas con ruedas son útiles para la ropa de la primera semana: puedes llevarlas en el coche y no dependes de encontrar la caja correcta al llegar.

Calzado, complementos y textiles

El calzado se guarda por pares, envuelto en papel o en bolsas de tela, con la suela hacia abajo. No mezcles zapatos sucios con ropa limpia. Los cinturones, bufandas y bisutería van en una bolsa aparte, mejor identificada, para no perderlos entre las cajas.

Sábanas, toallas y mantas pueden servir de relleno para proteger objetos frágiles. Aprovecha ese volumen: envuelve lámparas o menaje con textiles limpios y reduce el material de relleno.

Etiquetas y caja de primera necesidad

Etiqueta cada caja con el nombre de la persona, el tipo de ropa y la habitación. Si puedes, añade una palabra clave: “invierno”, “trabajo”, “sábanas”. Evita etiquetas genéricas como “ropa” en diez cajas distintas.

Prepara una caja o maleta de primera necesidad con ropa para tres o cuatro días, pijama, zapatillas, un cargador y el neceser. Esa caja no debe ir al fondo del camión: llévala contigo o márcala como prioritaria.

Antes de cerrar: comprueba que no queda ropa en lavadora, secadora, armarios de la entrada, recibidor o trastero. Son los sitios donde más prendas se olvidan.

Si prefieres no ocuparte del embalaje, en nuestro servicio de embalaje preparamos la ropa y el resto de la vivienda con materiales adecuados. También puedes complementar esta guía con la de organización de una mudanza paso a paso.